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Ejercitando el cerebro



Los cambios en el funcionamiento de los receptores AMPA no 

constituyen la totalidad de la historia. A la vez que las memorias 

se hacen más permanentes también aparecen alteraciones 

estructurales dentro del cerebro. Las sinapsis que tienen mayor

número de receptores AMPA después de la inducción de PLT 

pueden cambiar su forma y incrementar su tamaño o incluso 

originar nuevas sinapsis en la misma dendrita, de tal manera que

el trabajo realizado por una sinapsis es compartido por dos. Por

el contrario, las sinapsis que reducen el número de receptores 

AMPA después de la inducción de DLT pueden debilitarse o 

incluso desaparecer. El estado físico de nuestro cerebro cambia

en respuesta a la actividad cerebral. A los cerebros les gusta el 

ejercicio, ¡el ejercicio mental por supuesto! De la misma forma

que nuestros músculos se hacen mayores cuando realizamos un 

ejercicio físico; por lo que parece evidente que nuestras 

conexiones sinápticas se hacen más numerosas y están más 

organizadas cuanto más las utilizamos.

La mente sobre la memoria

Nuestra capacidad de aprendizaje depende de nuestro estado 

emocional, tenemos tendencia a recordar eventos asociados con 

situaciones alegres, tristes o dolorosas determinadas. También 

aprendemos mejor cuanto mayor atención prestamos. Estos 

estados mentales están asociados con la liberación de los 

neuromoduladores, tales como la acetilcolina (en situaciones de

atención máxima), dopamina, noradrenalina y hormonas 

esteroides, tales como el cortisol (durante procesos nuevos, 

situaciones de estrés o ansiedad). Los moduladores ejercen 

acciones múltiples sobre las neuronas, algunos de ellos 

actuando sobre los receptores NMDA. Otras acciones pueden 

inducir la activación de ciertos genes específicamente 

relacionados con el aprendizaje. Las proteínas que producen 

ayudan a mantener la PLT y a hacerla más duradera.

El doctor interno

La plasticidad sináptica también juega otro papel importante 

dentro de nuestro cerebro, pudiendo ayudar al cerebro a 

recuperarse después de una lesión. Por ejemplo, si las neuronas 

que controlan ciertos movimientos son destruidas tal y como 

ocurre en los casos de infarto o serios traumas cráneo-
encefálicos, no todo está perdido. En la mayoría de las 

circunstancias las neuronas no vuelven a reproducirse. Sin 

embargo, otras neuronas restantes se adaptan y a veces pueden 

tener el mismo papel funcional que las neuronas que se han 

perdido, estableciendo redes similares. Es un proceso de re-
aprendizaje, que muestra la capacidad de recuperación que tiene 

el cerebro.

Jerry Watkins. Un químico médico 

que transformó el estudio de la 

transmisión excitatoria del cerebro, 

gracias al desarrollo de drogas tales 

como el AP5 (abajo) que actúa 

específicamente sobre los receptores 

de glutamato.









Redes neuronales y cerebros artificiales



Redes Neuronales y 

Cerebros Artificiales

El verdadero cerebro es una materia blanda. Sus neuronas, vasos 

sanguíneos y ventrículos llenos de líquido están compuestos de lípidos, 

proteínas y una gran parte de agua. Podéis hundir parte del cerebro con 

un dedo, cortarlo con un micrótomo, insertar electrodos en las neuronas 

y ver como la sangre circula a través de él. El estudio del cerebro está

totalmente ligado a la biología y la medicina. Sin embargo, hay otra 

manera de pensar sobre él y que ha atraído la atención de matemáticos, 

físicos, ingenieros e informáticos. Piensan en el cerebro escribiendo 

ecuaciones, creando modelos informáticos e incluso dispositivos de 

hardware que imitan a las verdaderas neuronas dentro de él.

Los cerebros reales son altamente adaptativos. Son capaces de hacer 

cosas tales como leer una escritura que nunca han visto y comprender el

habla de personas que desconocen. Y pueden tolerar cosas que no

funcionan o van mal. Funcionan bastante bien a lo largo de la vida, 

aunque sus células mueran y envejezcan, todavía son capaces de 

aprender cosas nuevas. Los robots actuales son bastante buenos 

haciendo determinadas tareas para las que han sido diseñados, como 

construir una parte de un coche, pero no funcionan cuando algo va mal.

Todos los cerebros reales están compuestos de redes neuronales 

altamente interconectadas. Sus neuronas necesitan energía y las redes 

necesitan espacio. Nuestro cerebro contiene aproximadamente 100

billones de células nerviosas, 3,2 millones de kilómetros de fibras 

"cables", un millón de billones de conexiones y todo ello agrupado en un 

volumen de 1,5 litros, sólo pesa 1,5 Kg. y consume simplemente 10 

Vatios. Si intentamos construir un cerebro similar con chips de silicio, 

consumiría aproximadamente 10 megavatios, suficiente energía apara 

abastecer a una ciudad. Parece empeorar las cosas, el calor que

produciría un cerebro de silicio de tales características le haría fundirse. 

El reto está en descubrir como el cerebro es capaz de funcionar tan 

eficientemente y de una forma tan económica e intentar usar principios 

parecidos para construir máquinas similares al cerebro.

Vuestro cerebro contiene aproximadamente 

100,000,000,000 células nerviosas, 3,200,000 

kilómetros de fibras (cables), con 

1,000,000,000,000,000 de conexiones y todo 

ello agrupado en un volumen de 1,5 litros, sólo 

pesa 1,5 Kg. y sólo consume la misma energía 

eléctrica que una bombilla.

Construyendo circuitos 

cerebrales de silicio

El coste energético de, transmitir señales, comunicarse (de 

una neurona a otra) ha sido probablemente el factor más 

importante en la evolución del cerebro. Aproximadamente, el 

50-80% del consumo total de energía por parte del cerebro es

debido a la conducción de los potenciales de acción a través 

de las fibras y a la transmisión sináptica. El resto es utilizado 

para la producción y mantenimiento. Esto es igualmente cierto 

tanto para el cerebro de una abeja como para el nuestro. Sin 

embargo, cuando comparamos la velocidad de los 

ordenadores actuales, con la velocidad en la transmisión de 

impulsos nerviosos es muy lento, sólo unos cuantos metros 

por segundo. Esto en el procesador de un ordenador haría la 

vida imposible. Los cerebros biológicos, sin embargo, están 

construidos como redes altamente paralelas. La mayoría de 

las neuronas se encuentran conectadas directamente con 

muchos miles de otras. Para ello, el cerebro explota su 

volumen tridimensional en el que puede almacenar todo, 

doblando las capas de células en pliegues y situando las 

conexiones de manera conjunta en paquetes. Por el contrario, 

el establecer conexiones incluso entre un número reducido de 

neuronas de silicio está limitado por la naturaleza 

bidimensional de los chips y circuitos. Por lo que a diferencia

del cerebro, la comunicación directa entre las neuronas de 

silicio está muy restringida. Sin embargo, gracias a la 

posibilidad de explotar la alta velocidad de la electrónica 

convencional, los impulsos de muchas neuronas de silicio se 

pueden multiplicar, un proceso que llevaría múltiples mensajes 

a través del mismo cable. De esta forma, los ingenieros 

informáticos pueden empezar a emular las conexiones de las 

redes biológicas.

Para reducir energía pero aumentar la velocidad, los 

ingenieros inspirados por las neuronas han adoptado la 

estrategia de utilizar una codificación análoga en vez de 

digital. Carver Mead, uno de los gurús de Silicon Valley en 

California, acunó la expresión de "Ingeniería Neuromórfica"

para describir la traducción de neurobiología en tecnología. En 

vez de codificar digitalmente en 0s y 1s, los circuitos análogos 

codifican en continuos cambios de voltaje, como hacen las 

neuronas durante su estado de sub-umbral (ver Capítulo 3). 

Los cálculos pueden, por tanto, realizarse en menos pasos ya 

que se puede explotar mejor la física básica de los dispositivos 

de silicio. La computación análoga a las bases del cálculo: 

suma, substracción, exponenciales e integración, todo ello 

complicados procesos en máquinas digitales. Cuando las 

neuronas, ya sean biológicas o de silicio, computan y toman 

decisiones que transmiten impulsos por los axones para

comunicar la respuesta a las neuronas diana. Como la 

codificación por picos tiene un gran coste energético, la 

codificación eficaz maximiza la información representada en 

un patrón de picos mediante la reducción y es lo que se llama 

redundancia. La eficiencia energética también se aumenta ya 

que se utiliza el menor número posible de neuronas activas. 

Esto es lo que se llama codificación dispersa y proporciona 

otro importante principio de diseño para los ingenieros que 

construyen redes neuronales artificiales.





Un retina de silicio

Se ha creado una versión artificial sencilla de una red biológica gracias 

a la construcción de una retina de silicio que captura la luz que adapta 

su respuesta automáticamente en respuesta a los cambios de 

intensidad luminosa. Está conectada a dos neuronas de silicio, que al 

igual que las neuronas de la corteza visual tiene la función de extraer 

la información sobre los ángulos de líneas y límites de contraste de la 

imagen retiniana.

Las neuronas de este prototipo se llaman neuronas de integración y 

respuesta y son muy utilizadas por los ingenieros neuromórficos. Se 

llaman así porque "suman" los distintos estímulos que reciben, 

codificados como voltajes, que llegan a sus sinapsis y sólo 

desencadenan un potencial de acción si el voltaje alcanza un umbral 

determinado. Las neuronas de silicio están construidas a base de 

transistores, pero en vez de usar los transistores como interruptores e 

inducir una saturación de voltajes, como ocurre en los sistemas 

digitales convencionales, los transistores operan dentro de su gama de 

subumbrales. Dentro de esta gama se comportan como la membrana 

de las neuronas reales. Transistores adicionales pueden proporcionar 

conductancias activas emulando las corrientes dependientes de voltaje 

y tiempo producidas por los canales iónicos reales. Este pequeño 

sistema es sólo un prototipo para sistemas visuales mucho más 

complejos que se están desarrollando actualmente, no obstante, 

permite ilustrar como un estímulo real que puede estar contaminado 

por otras señales puede ser procesado para crear una respuesta 

sencilla. Es capaz de realizar la tarea para la que ha sido diseñado, 

como la orientación de una línea dentro de una escena y los 

neurocientíficos están utilizando este sistema visual de sílice para 

probar equipos y enseñar a estudiantes. Lo más importante de las 

redes artificiales es que son capaces de funcionar en el mundo real, en 

tiempo real y utilizan poca energía.







Redes neuronales artificiales

Las redes neuronales artificiales (RNAs) se utilizan a menudo 

para el estudio del aprendizaje y la memoria. Normalmente son 

como un software en un ordenador digital convencional y consisten 

en un pequeño número de unidades de procesamiento que están 

altamente interconectadas dentro de una red. La forma más sencilla 

de RNA es un asociador de "feedforward", que tiene distintas 

capas de impulsos y de respuestas interconectadas. Una memoria 

asociativa se codifica modificando la fuerza de las conexiones 

establecidas entre las distintas capas de forma que, cuando un tipo 

determinado de impulso se presenta, el patrón asociado 

almacenado con dicho tipo de estímulo se encuentra de forma 

inmediata (ver la ventan del puzzle matemático en la siguiente 

hoja). Una RNA más compleja es la red neuronal recurrente. Ésta 

consiste en una capa simple en donde cada unidad está

interconectada y todas las unidades funcionan como estímulo y 

respuesta. Parece extraño pero este tipo de diseño permite 

almacenar patrones y no sólo pares de elementos. La 

descodificación de este tipo de red autoasociativa se consigue 

gracias a la búsqueda recurrente de un patrón almacenado. Se ha 

demostrado que para una red de 1000 unidades, se pueden 

encontrar aproximadamente 150 patrones antes de que los errores

que aparezcan en su búsqueda sean demasiado grandes.

La similitud entre la RNA y el cerebro se encuentra en la forma en 

que almacenan y procesan la información. El conocimiento que 

procesan se haya dentro de la misma red. No tiene una ubicación 

separada de la memoria tal y como ocurre en los ordenadores 

digitales, en los cuales el procesador aritmético y la memoria están 

separados. En vez de esto, tienen un almacenaje de contenido 

dirigido. En una RNA la información se encuentra almacena en la 

fuerza de las conexiones, de la misma forma que las sinapsis 

cambien su fuerza y/o intensidad durante el aprendizaje. Las redes 

neuronales no están programadas para realizar un proceso 

específico. Cada "neurona", dentro de ella es "muda" y simplemente 

responde con respecto a la suma de la intensidad de los estímulos. 

No obstante pueden ser entrenadas para ser inteligentes. Las 

reglas de aprendizaje que se utilizan para entrenar a las redes 

modifican la intensidad de las conexiones establecidas entre las

neuronas, una de las más comunes es la que toma la respuesta de 

la red a un impulso determinado y lo compara con el patrón 

deseado. Cualquier error en la comparación se utiliza para ajustar 

la intensidad de las conexiones de forma que se pueda conseguir la 

respuesta deseada. De esta forma la red cada vez reduce el error al 

mínimo. Esto parece funcionar, pero lentamente.

Los errores son muy importantes. El aprendizaje es imposible si la 

red no puede cometer errores. Esto es un aspecto del aprendizaje

que puede ser pasado por alto. Las redes excesivamente 

entrenadas que no cometen errores acabaran respondiendo sólo a 

un tipo de estímulos. Estas redes se llaman de forma metafórica 

"sabias" en referencia directa a las míticas "células sabias" del 

cerebro humano que pueden responder pero nunca pueden 

cometer un error. Esto no es muy útil en aplicaciones reales ya que 

cualquier cosa que quisiéramos aprender requeriría una red 

separada. Por el contrario, algo que es muy útil en las RNA es su 

capacidad de generalizar sus respuestas frente a patrones de 

estímulos para los que nunca han sido entrenadas. Son capaces 

de detectar relaciones, asociaciones y descubrir irregularidades en 

los patrones. Pero también se estropean y alteran como los 

cerebros reales. No obstante, pueden ser capaces de encontrar un

patrón almacenado aunque el patrón de estímulo esté contaminado 

o sea incompleto. Estas son propiedades extremadamente 

importantes de los cerebros biológicos que las RNAs pueden hacer 

también.













Tacto y piel




Todo comienza en la piel

Dentro de la dermis de la piel, por debajo de la superficie, se

encuentran inmersos diferentes tipos de pequeños 

receptores. Estos receptores reciben el nombre de los 

científicos que los identificaron por primera vez al 

microscopio, corpúsculos de Pacinian y Meissner, discos de 

Merkel y los terminales del organo de Ruffini

identifican/sienten diferentes aspectos del tacto. Todos estos 

receptores tienen canales iónicos que se abren en respuesta 

a una deformación mecánica, creando potenciales de acción 

que se pueden registrar experimentalmente por medio de 

electrodos muy finos. Algunos experimentos sorprendentes 

fueron realizados hace ya algunos años por ciertos científicos 

que experimentaron sobre ellos mismos, insertando 

electrodos en su propia piel y registrando la actividad de 

determinados nervios sensoriales. Gracias a estos 

experimentos y a algunos experimentos parecidos en 

animales anestesiados sabemos que, los dos primeros tipos 

de receptores se adaptan rápidamente y responden


mucho mejor a deformaciones rápidas (sentido de la vibración u 

agitación). Los discos de Merkel responden mejor a 

deformaciones duraderas de la piel (sentido de la presión), 

mientras que los terminales del órgano de Ruffini responden 

mejor a deformaciones lentas.

Un concepto muy importante con respecto a los receptores 

somatosensoriales es su campo de recepción. Éste equivale al 

área concreta de la piel donde cada receptor responde 

individualmente. Los corpúsculos de Pacinian tienen campos de 

recepción mayores que los de los corpúsculos de Meissner. 

Éstos y otros receptores son los que aseguran que vosotros 

podáis sentir las cosas por todo vuestro cuerpo. Una vez que 

detectan un estímulo, los receptores envían diferentes impulsos a 

través de los nervios sensoriales que van a las raíces dorsales 

de la médula espinal. Los axones que conectan los receptores 

del tacto con la médula espinal son fibras mielinizadas de gran 

longitud que transmiten la información desde la periferia hacia la 

corteza cerebral, muy rápidamente. El frío, el calor y el dolor son 

detectados por axones finos con terminales "desnudos" (sin 

mielina), que transmiten la información más lentamente. Los 

receptores de cambios de temperatura también muestran 

adaptación (ver la ventana del experimento). En la médula y en 

el tálamo existen estaciones de relevo, para el tacto, antes de 

llegar al área sensorial primaria dentro de la corteza cerebral 

llamada corteza somatosensorial. Los nervios cruzan la línea 

media de manera que el lado derecho del cuerpo está

representado en el hemisferio izquierdo y el izquierdo en el 

derecho.





La información recibida por el cuerpo es sistemáticamente 

representada en la corteza somatosensorial formando una 

representación de la superficie corporal. Algunas partes del 

cuerpo, tales como las yemas de los dedos y la boca tiene una 

gran cantidad de receptores y, por tanto, una gran cantidad de 

nervios sensoriales. Otras zonas como la espalda tienen menos 

receptores y menos nervios.



Sin embargo, dentro de la corteza somatosensorial la densidad de

neuronas es uniforme. Por consiguiente, la representación de la

superficie corporal en la corteza está distorsionada. Esta 

representación se denomina el homúnculo sensorial y 

representaría que una persona, curiosamente, distorsiona con sus

receptores del tacto distribuidos de una manera homogénea a lo

largo de la superficie corporal.

Vosotros podéis comprobar esta diferencia de sensibilidad 

realizando el test de discriminación de dos puntos. Coged un clip 

de papel y deformadlo hasta que adopte una forma de U, algunos 

con los extremos separados por 2-3 cm. y otros con ellos más 

próximos. Luego con un antifaz puesto, le pedís a un amigo que os 

toque diferentes partes del cuerpo con ellos. ¿Sentís sólo un 

extremo o los dos? ¿Alguna vez sentís un extremo cuando 

realmente estáis siendo tocados por dos? ¿Por qué?

neuronas motoras, que se continua a todos los niveles en el 

sistema somatosensorial. Las cortezas primarias sensoriales y 

motoras se encuentran situadas la una junto a la otra. 

La exploración activa es fundamental para el tacto. Imagínate 

que estás intentando determinar las diferencias que existen 

entre distintos papeles de lija. ¿Qué condiciones son las que 

nos permitirán diferenciarlos mejor?

● ¿Situar las yemas de vuestros dedos sobre las muestras?

● ¿Situar y recorrer con las yemas de vuestros dedos las 

muestras?

● O ¿Utilizar una máquina que os pase las diferentes muestras 

sobre las yemas de vuestros dedos?

Este tipo de experimentos nos ayudan a determinar en que 

región del cerebro se analiza la información sensorial. La toma 

de imágenes funcionales del cerebro nos indica que la 

identificación de las distintas texturas de los objetos se realiza 

en distintas áreas de la corteza. La toma de imágenes del 

cerebro nos está empezando a elucidar los fenómenos de 

plasticidad cortical, revelándonos que la representación del 

cuerpo en la corteza somatosensorial es variable dependiendo 

del tipo de experiencia. Por ejemplo, los invidentes poseen una

representación cortical del dedo índice que us

an para la lectura del Braille mucho mayor, así como los 

músicos que tocan instrumentos de cuerda tienen una mayor 

representación de los dedos de la mano izquierda.

El homúnculo. La imagen de una persona está dibujada a 

lo largo de la corteza somatosensorial de manera 

proporcional al número de receptores que existen en esa 

parte del cuerpo. Tiene una forma muy distorsionada.

Un poder de discriminación 

exquisito

La capacidad de distinguir pequeños detalles varía mucho 

dependiendo de la parte del cuerpo y está mucho más desarrollada 

en las yemas de los dedos y en los labios. La piel es tan sensitiva 

que sería capaz de determinar las dimensiones de un punto de 

menos de 1/100 parte de milímetro de altura, siempre y cuando lo 

tocara de la misma forma que un persona invidente leyendo 

Braille. Un área de investigación muy importante se dedica a 

estudiar como los diferentes tipos de receptores contribuyen a las 

diferentes tareas que permiten discriminar entre texturas e 

identificar la forma de los objetos.

El tacto no es un sentido pasivo que responde sólo a lo que recibe 

sino que, también está implicado en el control activo del 

movimiento. Las neuronas de la corteza motora que controlan los 

músculos del brazo y que son responsables del movimiento de los 

dedos reciben impulsos sensoriales de los receptores del tacto,

situados en la yema de los dedos. ¿Qué mejor forma de detectar y 

reconocer un objeto en la palma de vuestra mano, gracias a la 

rápida comunicación entre los sistemas sensoriales y motores? La

comunicación entre el sistema sensorial y motor se inicia a nivel de 

la médula espinal e implica una comunicación recíproca con las 

Dolor

Aunque el dolor se considera muchas veces como un sentido 

adicional de la piel, constituye en realidad un sistema con 

funciones y organización anatómica totalmente diferentes. Su 

mayor característica es que es un sentido que aporta 

sensaciones desagradables que varía dependiendo de la 

persona y que, sorprendentemente, sus receptores proveen 

una información limitada sobre la naturaleza del estímulo b (las 

diferencias entre el dolor que sentimos por una quemadura o un 

pinchazo de aguja son mínimas). Los antiguos griegos 

consideraban el dolor como una emoción y no como una 

sensación.

El registro de fibras sensoriales individuales nos ha revelado la 

existencia de respuestas que solamente indican la posibilidad 

de un daño tisular, como por ejemplo, un estímulo mecánico 

intenso (un pellizco), una quemadura o distintos estímulos 

químicos. No obstante, este tipo de experimentos no nos 

aporta ninguna información referente a las sensaciones del 

individuo.

Las técnicas actuales de biología molecular nos han revelado la 

estructura y características de diferentes nociceptores. Dentro 

de los nociceptores se encuentran receptores que responden a 

temperaturas superiores a 46 ̊ C, acidez e incluso responden, 

de manera sorprendente, al componente activo de las 

guindillas. Los genes de los receptores que responden a 

intensas estimulaciones mecánicas todavía no se conocen 

pero, evidentemente, están ahí. Existen dos tipos de fibras 

aferentes nerviosas que responden al dolor: unas mielinizadas 

relativamente rápidas llamadas fibras Ad y unas finas, lentas y 

no mielinizadas llamadas fibras C. los dos tipos de fibras llegan 

a la médula espinal donde establecen contacto (sinapsis) con 

un tipo de células, que a su vez, se proyectan a la corteza 

cerebral. Esta proyección la realizan a través de las vías 

paralelas ascendentes, una que localiza el dolor (parecida a la

del tacto) y la otra que se ocupa del aspecto emocional del 

dolor.




Esta segunda vía proyecta a zonas muy diferentes de la corteza

somatosensorial, que incluyen la corteza cingulada anterior así

como la corteza insular. En experimentos de proyeccion de 

imagen cerebral realizados por medio de hipnosis, se ha podido 

diferenciar la sensación de dolor de la sensación de desagrado al 

dolor.

Los sujetos sumergen las manos en agua extremadamente 

caliente y por medio de la sugestión hipnótica se les hace sentir 

más o menos intensidad de dolor o desagrado al dolor. Utilizando 

tomografía por emisión de positrones, se ha descubierto que 

durante los cambios de intensidad en la sensación de dolor, se 

activa la corteza somatosensorial, mientras que durante los 

cambios en la sensación de desagrado al dolor se activa la 

corteza cingulada anterior.

¿Una vida sin dolor?

Dada nuestra necesidad de evitar cualquier fuente de dolor, 

como ir al dentista, os podríais imaginar que una vida sin dolor 

seria maravillosa. !Pero no! Ya que una de las funciones claves

del dolor es el permitirnos aprender a evitar las situaciones que 

nos causan dolor. Los acciones de potencial de los nervios 

nociceptivos entran por la médula espinal iniciando reflejos 

protectores, como el arco reflejo para evitar el dolor. También 

suministran la información necesaria que nos hace aprender 

como evitar situaciones amenazantes o peligrosas.

Otra de las funciones claves del dolor es el evitar la actividad

innecesaria, como por ejemplo, el descanso que después de 

habernos hecho un daño tisular nos permite curarlo. Por 

supuesto, en algunas situaciones, es fundamental que la 

actividad y las reacciones de escape no se inhiban. Para 

ayudarnos a controlar este tipo de situaciones se han 

desarrollado diferentes mecanismos fisiológicos que pueden 

suprimir o incrementar el dolor. El primero de estos mecanismos

moduladores en ser descubierto fue la liberación de analgésicos 

endógenos. En situaciones de posible dolor, como los soldados 

en batalla, la sensación de dolor puede suprimirse de manera 

notable, probablemente debido a la liberación de estas 

sustancias. Los experimentos en animales han demostrado que 

la estimulación eléctrica de ciertas regiones del cerebro tales 

como la sustancia gris acueductal, eleva el umbral de dolor y esto 

es mediado por una vía descendente que va desde el cerebro 

medio hasta la médula espinal.




Existen ciertos transmisores químicos implicados en la 

analgesia que incluyen los opiáceos endógenos como por 

ejemplo, la met-encefalina. El analgésico conocido como 

morfina actúa sobre los mismos receptores que ciertos 

opiáceos endógenos.

El fenómeno opuesto de aumento del dolor se llama 

hiperalgesia. En este caso se produce una reducción del 

umbral del dolor, un aumento de la intensidad del dolor y, 

a veces, un aumento del área en donde se siente el dolor 

o incluso dolor en ausencia de una estimulación dolorosa. 

Esto puede constituir un grave problema clínico. La 

hiperalgesia induce una sensibilización de los receptores 

periféricos así como una serie de procesos complejos a 

diferentes niveles de las vías ascendentes. Entre estos 

procesos se encuentra la interacción química entre 

excitación e inhibición. La hiperalgesia que se observa en 

estados de dolor crónico se debe fundamentalmente a un 

aumento de la excitación y una disminución de la 

inhibición. Esto se debe a cambios en la respuesta de las 

neuronas que procesan la información sensorial. También 

aparecen cambios importantes en los receptores que 

median la acción de los neurotransmisores implicados. A 

pesar de los grandes avances realizados en la 

comprensión de los mecanismos celulares de la 

hiperalgesia, el tratamiento clínico del dolor crónico sigue 

sin ser el adecuado.



Corteza cerebral





La corteza cerebral es fundamental para acciones voluntarias como el lenguaje,
el habla y otras funciones superiores como el pensamiento y la memoria. Muchas 
de estas funciones son llevadas a cabo por ambos hemisferios cerebrales, pero 
alguna de ellas se encuentra altamente lateralizada, estando fundamentalmente 
controladas por uno de los hemisferios. Las áreas implicadas en alguna de estas 
funciones superiores como el habla (que se encuentra lateralizada 
fundamentalmente en el lado izquierdo de la mayoría de las personas) han sido 
identificadas. No obstante, todavía queda mucho por descubrir y aprender y, 
fundamentalmente en aspectos tan importantes como la conciencia; por lo que el 
estudio de la corteza cerebral y las funciones en las que está implicada es una 
de los campos de investigación más activo y excitante dentro de las 
Neurociencias.











El Sistema Nervioso





El Sistema Nervioso Central Humano mostrando el 

cerebro y la médula espinal.

Estructura Básica

El sistema Nervioso está compuesto por el cerebro, la 

médula espinal y los nervios periféricos. Está formado 

por las células nerviosas, llamadas neuronas y las 

células de soporte llamadas células gliales.

Hay tres tipos fundamentales de neuronas. Las neuronas 

sensoriales están conectadas con unos receptores 

especializados en detectar y responder a diferentes 

estímulos, internos u externos. Los receptores sensibles a 

los cambios de luz, sonido y estímulos mecánicos y 

químicos están asociados con la visión, oído, tacto, olor y 

gusto, respectivamente. En la piel, cuando los estímulos 

mecánicos, térmicos o químicos exceden un cierto umbral 

de intensidad pueden causar dolor e incluso dañar el tejido. 

Cuando esto sucede, un grupo especial de receptores, 

llamados nociceptores, se activan dando lugar a la 

sensación de dolor y a los reflejos protectores (ver capítulo 5 

sobre el Tacto y Dolor). Las neuronas motoras controlan la 

actividad muscular y son responsables de múltiples 

comportamientos, incluyendo la capacidad de hablar. Las 

células intercaladas entre las neuronas sensoriales y 

motoras son las interneuronas, siendo las más numerosas 

en el cerebro humano. Las interneuronas intervienen en los 

reflejos simples y, además, son las responsables de las 

funciones superiores del cerebro. Las células gliales, que 

por mucho tiempo fueron consideradas solamente como 

soporte para las neuronas, contribuyen de manera muy 

importante en el desarrollo del sistema nervioso y en su

funcionamiento. Aunque las células gliales son mucho más 

numerosas, no transmiten la información de la misma 

manera que las neuronas.




Las neuronas tienen una citoarquitectura específica que 

consiste en un cuerpo celular y en dos extensiones 

adicionales denominados "procesos". Uno de ellos se 

llama axón y su función consiste en transmitir la 

información de una neurona a otras con las que tenga 

conexión. La otra extensión está formada por lo que 

conocemos como dendritas y su función es la de recibir la 

información transmitida por los axones de otras neuronas. 

Ambos procesos forman parte de los contactos 

especializados llamados sinapsis (ver capítulos 2 y 3 sobre 

Potencial de Acción y Mensajeros Químicos). Las neuronas 

se organizan en complejas cadenas y redes que 

constituyen las diferentes vías por las cuales la información 

se transmite dentro del sistema nervioso.

El cerebro y la médula espinal están conectados a los 

receptores sensoriales y a los músculos por medio de 

axones muy largos que constituyen los nervios periféricos. 

La médula espinal tiene dos funciones. En primer lugar, es 

la responsable tanto de los reflejos simples, tales como el 

estiramiento de la rodilla y retirar la mano cuando nos 

quemamos y/o pinchamos y también de reflejos más 

complejos. Y en segundo lugar, constituye la "autopista"

por la cual viaja toda la información entre el cuerpo y el 

cerebro en ambas direcciones.

Estas estructuras básicas del sistema nervioso son las 

mismas en todos los vertebrados. Lo que diferencia al ser 

humano es su gran tamaño con respecto al cuerpo. Esto se 

debe al enorme aumento en el número de interneuronas

durante el proceso evolutivo, lo que dota al ser humano de 

una amplia gama de reacciones frente al ambiente.




Neurociencias - Introdución

UNA INTRODUCCIÓN PARA JÓVENES ESTUDIANTES

ASOCIACIÓN BRITÁNICA DE NEUROCIENCIAS

ALIANZA EUROPEA DANA PARA EL CEREBRO


Este libro ha sido preparado y editado bajo los auspicios de la Asociación Británica de Neurociencias y la Alianza Europea Dana para el cerebro por Richard Morris (Universidad de Edimburgo) y Marianne Fillenz (Universidad de Oxford). El diseño gráfico ha sido realizado por Jane Grainger (Estudio de Diseño Graingen Dunsmore, Edimburgo). La traducción del Inglés al Español ha sido realizada por José Julio Rodríguez Arellano (Universidad de Manchester). Agradecemos la contribución de nuestros colegas de la División de  Neurociencias, en particular a Victoria Gill así como a otros miembros de la comunidad neurocientífica de  Edimburgo. También estamos agradecidos a los miembros del Departamento de Fisiología de la Universidad de  Oxford, y más concretamente a Colin Blakemore, así como a otros valiosos colaboradores pertenecientes a  diferentes instituciones y cuyos nombres se citan en la contraportada.

La Asociación Británica de Neurociencias (British Neuroscience Association; BNA) es la organización  profesional del Reino Unido que representa a los Neurocientíficos y que se dedica a un mejor conocimiento y  comprensión del sistema nervioso normal y patológico. Los miembros de la BNA acaparan un amplio espectro,  desde científicos establecidos que ostentan diferentes posiciones en Universidades e Institutos de Investigación  hasta estudiantes de postgrado. Las reuniones anuales de la BNA, que generalmente se celebran en  primavera, constituyen un forum para la presentación de los últimos resultados y/o descubrimientos científicos. 

Numerosos grupos locales de todo el país organizan seminarios científicos de manera frecuente, así como actividades de divulgación con el público en general, tales como visitas a colegios y museos. 


El objetivo de la Alianza Europea Dana para el cerebro (European Dana Alliance for the Brain; EDAB) es informar al público en general, así como a las personas que ocupan cargos con poder decisorio sobre la   importancia de la investigación sobre el cerebro. EDAB pretende avanzar en el conocimiento sobre los  beneficios personales y públicos de las Neurociencias, así como diseminar información referente al cerebro en 

condiciones normales y patológicas de una manera totalmente accesible y relevante. Las alteraciones neurológicas y psiquiátricas afectan a millones de personas de todas las edades y tienen un gran impacto en la  economía nacional. Con el fin de solventar estos problemas, en 1970, 70 destacados neurocientíficos europeos 
firmaron una Declaración de Objetivos de Investigación Asequibles y, se comprometieron a incrementar el  conocimiento general sobre las alteraciones del cerebro y la importancia de las Neurociencias. Desde entonces, muchos otros han sido elegidos, representando actualmente 24 países europeos. EDAB tiene en la 
actualidad más de 125 miembros. 


Publicado por La Asociación Británica de Neurociencias
The Sherrington Buildings
Ashton Street
Liverpool
L69 3GE
UK



Dentro de nuestras cabezas, pesando aproximadamente 1.5 Kg., reside un órgano 

excepcional compuesto de billones de minúsculas células. Nos permite sentir y 

relacionarnos con el mundo que nos rodea, pensar y hablar. El cerebro humano es el 

órgano más complejo del cuerpo, y aunque discutible, la cosa más compleja sobre la 

tierra. Este libro es una introducción para jóvenes estudiantes.

En este libro, describimos lo que sabemos acerca de cómo funciona el cerebro y lo 

que todavía nos queda por aprender de él. Su estudio implica a científicos y médicos 

de diferentes disciplinas, que van desde biología molecular a la psicología experimental 

y que incluyen entre otras anatomía, fisiología y farmacología. Su interés común es lo 

que ha dado lugar a la aparición de una nueva disciplina llamada neurociencias-la 

ciencia del cerebro.

El cerebro, tal y como lo describimos en este libro, puede hacer mucho pero no todo. 

Contiene células nerviosas –sus componentes fundamentales- que se conectan entre si 

formando redes. Estas redes tienen una actividad eléctrica y química constante. El 

cerebro que describimos puede ver y sentir. Puede sentir dolor y sus especiales 

características químicas ayudan a controlar y tolerar los desagradables efectos 

producidos por él. El cerebro tiene ciertas áreas implicadas en la coordinación de 

nuestros movimientos, permitiéndonos llevar a cabo acciones altamente sofisticadas. 

Un cerebro que puede hacer estas y muchas otras cosas no aparece totalmente 

formado, se desarrolla gradualmente y aquí describimos algunos de los genes claves 

implicados. Cuando uno o más de estos genes funcionan de manera errónea se 

pueden presentar distintas alteraciones, tales como la dislexia. Existen ciertas 

similitudes entre el desarrollo del cerebro y los mecanismos responsables de modificar 

posteriormente las conexiones entre las células nerviosas – un proceso llamado 

plasticidad neuronal. La plasticidad neuronal es la base del aprendizaje y la memoria. 

El cerebro del que hablamos en este libro puede recordar números de teléfono y lo que 

hicisteis las navidades pasadas. Desgraciadamente, un cerebro que recuerda las 

vacaciones familiares no puede comer o beber. De manera que todo queda un poco 

limitado. No obstante, el cerebro se estresa, como todos nosotros, y en este libro 

tratamos algunos de los mecanismos hormonales y moleculares implicados en 

procesos de ansiedad extrema-como la que padecemos cuando se acercan los 

exámenes. Llegado el momento, también es importante el sueño, así que debemos 

darle el descanso que precisa. Lamentablemente, el cerebro también enferma y se 

daña.




Las neurociencias modernas están cambiando gracias a la aparición de nuevas

técnicas, tales como: la implantación de electrodos en la superficie celular, la imagen 

óptica, los scanners cerebrales y los chips de sílice conteniendo circuitos cerebrales 

artificiales entre otros. En el presente libro intentamos introduciros a todos estos 

conceptos y tratamos algunos aspectos que derivan de las neurociencias, como los 

aspectos éticos y las implicaciones sociales.

Conclusiòn de neuroimagenología

Cada una de las técnicas neuroimagenológicas estudiadas tiene sus propias
desventajas. El viejo caballito de batalla de Ia neuroimagenología, la
aún se utiliza extensamente en la actualidad y ofrece una resolución temporal que
no pueden igualar las técnicas más novedosas (p. ej., IRM); el desarrollo de
de análisis más sofisticados ha ayudado en la interpretación de datos provenientes
EEG/PRE (p. ej., el "análisis de fuente" de las áreas cerebrales que generan las
les). Cada vez más se están utilizando técnicas distintas en conjunto para
de sus fortalezas mutuas (p. ej., EEG/PRE e IRM). Sin embargo, una observación
da mucho qué pensar acerca de todas las técnicas de neuroimagenología se refiere
su naturaleza esencialmente correlativa: dependen de la asociación de un cambio
el funcionamiento del cerebro (p. ej., una señal DNOS) con algún evento psi
(p. ej., el procesamiento de caras emotivas), Aunque los diseños de investigación
experimentales -por ejemplo, se pueden presentar distintos tipos de caras
ya sea en bloques o de manera individual- lo que se está observando son los
asociados en actividad cerebral. 

En contraste. las técnicas utilizadas en la y la.psicofarmacología permiten una manipulación directa del cerebro, donde se medir los efectos del procesamiento cerebral. Además de lo anterior, los problemas resolución espacial y temporal -así como algunas cuestiones restantes en cuanto a procesos neuronales exactos que se están midiendo y la fuente de que proviene nuestro entusiasmo por estas técnicas. Cuando primero se introdujo, había vagas expectativas de lo que lograría la neuroimagenología funcional; sin embargo, actualidad existe un cierto desencanto porque no ha resultado posible realizar un complejo e inequívoco región a función (Fletcher, 2004). No obstante, la progresa al mismo ritmo que se refinan estas técnicas, muchas de las cuales (en la resonancia magnética funcional) ya han transformado a la psicología biológica de la década de 1980. Sin duda, las innovaciones tecnológicas futuras abrirán oportunidades de investigación y expandirán nuestro conocimiento acerca de las conexiones neuronales de los procesos psicológicos.




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Reflexiones -  neuroimagenología 

¿Por qué han resultado ta¡ útiles el EEG y los PRE en el estudio de los
psico[ógicos?

¿Por qué no existe un solo método neuroimagenológico que preñeran
investigadores?

¿Cuáles son los fines de la imagenología funcional y en qué difiere la
ción que proporciona de la imagenología estructural?




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