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Características sociodemográficas, consumo de drogas, depresión y juego patológico en un grupo de mujeres de Punta Umbría (Huelva): Un estudio descriptivo

Características sociodemográficas, consumo de drogas, depresión y
juego patológico en un grupo de mujeres de Punta Umbría (Huelva):
Un estudio descriptivo


un grupo de 308 (8-73 años) mujeres sobre el juego de
apuesta y el juego patológico, medido con el SOGS en el
caso de las adultas y con el SOGS-RA en el caso de las
menores de edad. Los datos nos indican que el 93,8% de
las mujeres no tendrían problemas con el juego, el 3,6%
tendría problemas leves y el 2,6% podría ser considerada
jugadora patológica. El 54,6% de las mujeres con problemas
leves y el 37,5% de las probable jugadoras patológicas
presentarían una puntuación en depresión de moderada o
grave. En las jugadoras adultas con problemas leves el
33,3% de los casos probablemente serían alcohólicas y el
16,7% de las agrupadas como probable patológicas. Si bien
con los estudios realizados hasta la fecha no se puede establecer
un perfil de la mujer jugadora, dada la escasa información
específica, los datos sí nos indican la necesidad de
profundizar en el conocimiento sobre las características
con las que el juego de apuesta se presenta en la mujer.
Palabras Clave: Mujer, juego patológico, depresión, alcoholismo.




Title: Sociodemographic characteristics, use of drugs, depression
and pathological gambling in a group of women
from Punta Umbría (Huelva-Spain): A descriptive study.
Abstract: The paper is a presentation of the results obtained
in a group of 308 women (8-73 years) about gambling
and pathological gambling, measured with the SOGS
in the case of the adults and SOGS-RA in the case of those
under age. The data indicates that 93,8% of the women
would not have gambling problems, 3,6% would have
slight ones and 2,6% could be considered pathological
gamblers. 54,6% of the women with slight problems and
37,5% of the probable pathological gamblers would suffer
from moderate or severe depression. 33,3% of the adult
gamblers and 16,7% of those considered pathological
would probably be alcoholics. Although it is impossible to
establish a profile of the woman gambler from the studies
carried out up to now due to the lack of specific information
the data does indicate the necessity of deepening our
knowledge of the characteristics that gambling shows in
women.
Key Words: Woman, pathological gambling, depression,
alcoholism.
Introducción
El juego patológico fue reconocido oficialmente
como entidad nosológica de salud mental en
el año 1980 cuando se incluye en la tercera edición
del Manual Diagnóstico y Estadístico de
los Trastornos Mentales (D.S.M.) (APA, 1980).
En él, los criterios diagnósticos del juego patológico
aparecen reflejados entre los trastornos
de control de impulsos no clasificados en otras
categorías o trastornos residuales. El rasgo básico
que caracteriza al jugador patológico es
"un fracaso crónico y progresivo en la capacidad
de resistir los impulsos a jugar y de la con-
Dirección para correspondencia: Félix Arbinaga
Ibarzábal. Centro de Psicología Clínica. C/ José Fariña
56 – 5ºc. 21006 Huelva (España).
ducta de jugar, fracaso que compromete, altera
o lesiona los intereses personales, familiares y
vocacionales" (APA, 1987, 388). En el
D.S.M.III-R (1987) se centra el interés en aspectos
como los síntomas fisiológicos de la
abstinencia y tolerancia. Por su parte, la cuarta
versión del DSM (APA, 1995) mantiene que la
característica esencial del juego patológico "es
un comportamiento de juego, desadaptativo,
persistente y recurrente" y se han de cumplir al
menos cinco de los criterios indicados en la
Tabla 1.
Shaffer, Hall, Vander (1997) agrupan a los
jugadores en tres niveles, que bien pudieran representar
un continuo de incremento en las
conductas de jugar y los problemas asociados.
Nivel 1.- juego social o recreacional sin consecuencias
significativas. Nivel 2.- juego con problemas
moderados y Nivel 3.- conductas de go que resultan en múltiples problemas y es
consistente con los criterios del DSM. Por su
parte, Ochoa y Labrador (1994) proponen cuatro
grupos de jugadores: los jugadores profesionales,
los jugadores sociales, los jugadores problemas
y los jugadores patológicos.
En nuestro país, los principales estudios epidemiológicos
sobre el juego patológico se iniciaron
al comienzo de los noventa, tanto en adultos
como en menores (Tabla 2).





Si bien los estudios, como vemos, resultan
escasos, en comparación a otras áreas de interés,
este problema se acentúan cuando intentamos
conocer más de cerca las características de la
mujer jugadora. Este fenómeno ya lo puso de
manifiesto Mark y Lesieur (1992) en su crítica
feminista a la investigación del juego patológico;
asumiéndose que la mujer jugadora no se diferenciaba
de los hombres en este ámbito (Ettorre,
1989). Esto era así, debido a que los resultados
tendían a generalizarse a partir de muestras que
estaban compuestas principalmente, o de manera
exclusiva, por hombres y cuando se consideraba
a la mujer era en menor número que el
grupo de varones (Mark, Lesieur, 1992). Esta
tendencia parece que lentamente comienza a
cambiar con trabajos sobre grupos de mujeres
que pretenden conocer cómo responden a diversas variables de juego ya estudiadas en los varones
(Coventry, Constable, 1999).
En nuestro país, el panorama es similar al internacional,
se tiende a dar un dato global sobre
prevalencia en función del sexo y, sin embargo,
el bloque principal de la información suele presentarse
de manera conjunta, sin tener presente
las características específicas relacionadas con el
sexo. Así, como ya hemos indicado, hay que
considerar que existen diferencias relacionadas
con el género en patologías clínicas (depresión,
ansiedad...), de consumo de drogas etc.. aspectos
éstos que presentan una alta comorbilidad con
las alteraciones en las conductas de jugar. Todo
ello, junto al hecho de que las mujeres suelen
demandar tratamiento en menor número
(Echeburúa, 1992; Ocho, Labrador, 1994) y aún
existe una consideración del jugador como "vicioso",
saliendo más perjudicada la mujer en tal
consideración social (Villorria, 1999) hace que se
vea como necesario aumentar el conocimiento
que se tiene sobre la entidad nosológica de la
que tratamos en el grupo de mujeres.
Partiendo de esta base, el objetivo que contemplamos
es realizar una primera aproximación
a la caracterización de la mujer con problemas
en los juegos de apuestas. Así mismo, señalar
como objetivo el de llevar a cabo un acercamiento
a las relaciones entre el uso de drogas, la
depresión y los problemas con el juego de riesgo
en el grupo de mujeres que hemos tomado como
referencia en el municipio de Punta Umbría
(Huelva). En última instancia, el objetivo siempre
es el de acercarnos a la realidad de un fenómeno
poco estudiado de manera específica en
un grupo poblacional tan relevante como el que
tratamos.
Método
El trabajo se realizó en la población de Punta
Umbría (Huelva). La provincia de Huelva presentaba
una población censal de 452.822 personas
(Instituto Nacional de Estadística, 1996). El
municipio de Punta Umbría, por su parte, reflejaba
una población de 10.888 personas, situándose
entre los diez términos municipales de mayor
población de la provincia (n=79), y perteneciendo
a una de las zonas, la de costa, que resulta
en una de las de mayor densidad en habitantes.
En el censo se puede observar que el
49,04% son mujeres y el 79,12% de la población
es menor de 50 años.
El período durante el que se procedió a la recogida
de la información fue el que medió entre
el 2 de octubre y el 1 de noviembre de 1.999. Las
horas sobre las que se trabajaba eran entre las
17:30 a 21:30. Durante las mañanas se actuaba
sobre los colegios y el instituto. Hay que señalar
que durante cinco días (del 16 al 20 de octubre)
se realizaron entrevistas a domicilio por la mañana,
especialmente para poder acceder a determinados
grupos con ciertas edades (Arbinaga,
2000).
Para la recogida de información se realizó un
muestreo estratificado, proporcional aleatorio,
considerando el criterio de clasificación la edad y
el sexo. El error establecido para la determinación
del tamaño muestral es de + 4% (e = 0,04) y
un nivel de confianza del 95,5% (Tagliacarne,
1962), esto hace que el número de personas requeridas
para caracterizar a la muestra para una
población como la comentada sea de 588 sujetos.
Una vez recogida la información, la muestra quedó
compuesta por 616 individuos, con edades
comprendidas entre los 8 y los 79 años. Nosotros
presentaremos los datos obtenidos en el grupo
de mujeres y que resultaron ser un total de 308,
con edades comprendidas entre los 8 y los 73
años. Dicha presentación nos podrá servir como
una primera aproximación y base para el estudio
posterior del fenómeno de referencia en el grupo
de población indicado, aun siendo conscientes de
las limitaciones que se nos presentan en la generalización
de los resultados a todas las mujeres.

La recogida de información fue realizada mediante
autoinformes. Los datos que se recogieron
fueron: datos sociodemográficos, datos sobre
juego, datos sobre uso de drogas y datos sobre
depresión.

El uso de drogas se busco caracterizar mediante
una pregunta de opción múltiple sobre el
uso de ocho tipos de sustancias (porros, alcohol,
alucinógenos, tabaco, cocaína, heroína, anfetaminas,
tranquilizantes) y la frecuencia de uso
(nunca he probado, he probado pero ahora no consumo, actualmente varias veces al mes, actualmente
varias veces a la semana, todos los días).
Para el consumo de alcohol, en las adultas,
además, se recurrió al Cuestionario Breve de Alcoholismo
(Feuerlein, 1976). Rodriguez-Martos
(1986) observa una sensibilidad del 97,1% y una
especificidad del 87,1%, en su validación original,
coincidiendo en un 97,1% con el diagnóstico
efectuado con el Münchner Alkolismus Test
(MALT) (Feuerlein, 1977) en el mismo grupo de
sujetos. Para la muestra de alcohólicos la correlación
entre ambos fue de 0,740 (alfa = 0,01) y
en la muestra de no alcohólicos ésta fue de 0,418
a igual alfa (Rodriguez-Martos, 1986). Aceptando
el punto de corte original (6 puntos) la versión
castellana presenta una sensibilidad del 96%
y una especificidad del 100%. Con un valor umbral
de 5 puntos la sensibilidad y la especificidad
se situarían en el 98%. Situando a este nivel el
punto de corte, la eficacia diagnóstica (EF = Se
+ Sp) sería de 196 idéntica la obtenida con 6
puntos pero mayor sensibilidad. Entre sus aplicaciones
se ha propuesto para estudios en grandes
poblaciones presuntamente sanas (Rodriguez-
Martos, 1986).
La información relativa a los juegos de
apuesta se llevó a cabo en el grupo de adultas
mediante el South Oask Gambling Screen (Lesieur,
Blume, 1987) en su versión adaptada a la
población española por Echeburúa, Báez, Fernández-
Montalvo y Páez (1994). Su sensibilidad
es del 100% y su especificidad es del 98%
(Echeburúa, Báez, Fernández-Montalvo, Páez,
1994). La versión para población española
muestra que el coeficiente de fiabilidad testretest
(a cuatro semanas) fue de 0,98 (p<0,001)
La consistencia interna obtenida mediante el coeficiente
alfa de Cronbach en la muestra total de
sujetos era del 0,94. En cuanto a la validez convergente
se ha establecido una correlación biserial
puntual entre las puntuaciones del SOGS y
la existencia o no de juego patológico, dicha correlación
es de 0,92 (p<0,001) (Echeburúa, Báez,
Fernández-Montalvo y Páez, 1994).
En el grupo de menores la medición sobre
las variables del juego se llevo a cabo con el
SOGS adaptado a la población adolescente
(SOGS-RA de Winters, Stinchfield y Fulkerson,
1993) dicha versión aún se encuentra en
fase experimental y los autores no aportan información
sobre su capacidad para identificar y
clasificar correctamente a los jugadores patológicos
adolescentes, aunque ya se comienzan a
ver estudios con tal instrumento como medida
del juego en la población adolescente (Westphal,
Rush, Stevens, 1998), para ampliar información
sobre la evaluación, a través de distintos
instrumentos, del juego patológico en adolescentes
remitimos al lector al trabajo realizado
por Secades y Villa (1998).
Por último, se les requería información sobre
los tipos de juegos y las motivaciones que reconocían
tener para jugar (para ganar dinero, para
entretenerse, por que lo hacen los/as amigos/as,
por las sensaciones obtenidas con el juego, para
olvidarse de problemas o por que no pueden dejar
de jugar una vez que han comenzado) siendo
las posibles respuestas: siempre, casi siempre,
50% de las veces, pocas veces y nunca.
La depresión en las mujeres adultas se caracterizó
sobre la base del Inventario para la
Depresión de Beck (B.D.I.) (Beck, Rush, Shaw,
Emery, 1979). El equipo de Aaron Beck encuentra
una consistencia interna media de 0,86 para
pacientes psiquiátricos y de 0,81 para sujetos no
psiquiátricos. Respecto a su validez concurrente
informan de una correlación media con la Escala
de Hamilton para la depresión de 0,73 para pacientes
psiquiátricos y de 0,74 para sujetos no
psiquiátricos. Con respecto a esta versión Vázquez
y Sanz (1997, 1999) obtuvieron un coeficiente
de fiabilidad test-retest de 0,65 a 0,72 y un
alfa de Cronbach de 0,82.
Para el grupo de las menores se utilizó el
Children`s Depression Inventory (C.D.I.) (Kovacs,
Beck, 1977). Los coeficientes alfa de
Cronbach con muestras españolas varían de 0,79
(Frías, del Barrio y Mestre, 1991) a 0,92 (Polaino-
Lorente, García-Villamisar, 1993) y con
muestras extranjeras de 0,80 a 0,94 (Saylor,
Finch, Spirito y Benet, 1984) mostrando consistencia
interna satisfactoria (Mendez, 1999). El
rango de fiabilidad test-retest oscila de 0,38 a
0,87 (Saylor, Finch, Spirito y Benet, 1984).
Por lo que a la validez se refiere, la prueba
discrimina a niños con y sin depresión (Lovobits,Handal, 1985). También correlaciona positivamente
con otros autoinformes: 0,81 en Asarnow,
Carlson (1985); 0,84 en Rotundo, Hensley (1985)
y 0,44 en el trabajo de Weisman, Orvaschel, Padian
(1980).
Resultados
Del trabajo realizado se desprende que el 6,2%
de las mujeres presentarían algún problema con
el juego de apuesta, en sus dos categorías, porcentaje
muy inferior al reflejado por los varones
(14,3%) (ver Tabla 3).
Tabla 3: Prevalencia del juego patológico en Punta Umbría
(Huelva).
N=616 Total Sin J.Probl. J. Patol.
8-79 años. Problemas
Mujeres 50% 93,8% 3,6% 2,6%
Hombres 50% 85,7% 9,1 5,2%
J.Probl.- Jugador con Problemas Leves.
J.Patol.- Probable Jugador Patológico.
Considerando el tipo de juego entre las jugadoras
patológicas, mayores de 18 años, vemos
que alguna vez han jugado en los 12 últimos meses
a las Loterías (100%), el Bingo (100%) y las
Máquinas Tragaperras (16,7%). Para las jugadoras
con problemas leves se repiten las Loterías
(100%), el Bingo (100%), las Máquinas Tragaperras
(66,7%) y las Cartas (33,3%)
Si el grupo es el de las menores de 18 años
veríamos que los juegos se reparten por igual en
las preferencias entre las que pudieran presentar
una probable patología y son: las Cartas (50%),
Cara/Cruz (50%), Bingo (50%), Dados (50%) y
Rascar Cartones (50%). Para las jugadoras con
problemas leves dominan las Máquinas Tragaperras
(75%) y Rascar Cartones (75%), seguidas de
las Loterías (62,5%), el Bingo (50%), las Cartas
(25%), los Dados (37,5%) y en el 12,5% de los
casos reconocen haber jugado a Cara/Cruz alguna
vez en el último año.
Si las respuestas a la motivación reconocida
para jugar la agrupamos en dos posibles niveles
(Nunca o Alguna vez) veríamos que todas las
jugadoras patológicas alegan jugar para ganar dinero
o para entretenerse y un 75% lo haría alguna
vez por las sensaciones obtenidas y otro 75%
por que no puede dejarlo una vez que han comenzado
a jugar. Un 62,5% de este mismo grupo
reconocen hacerlo alguna vez para olvidarse
de los problemas. En el caso de las mujeres con
problemas leves con el juego las principales motivaciones
siguen siendo, aunque en menor medida,
las de entretenerse (81,8%), ganar dinero
(72,7%), por que lo hacen los/as amigos/as
(54,5%) y para olvidarse de los problemas
(54,5%)
Si nos fijamos en las características sociodemográficas
de las mujeres jugadoras veríamos
que el 33,3% de las mujeres con problemas leves
dicen estar casadas y el 66,7% solteras; estos porcentajes
se invierten si hablamos del grupo de
probables jugadoras patológicas, donde el 83,3%
de las mismas reconocen encontrarse casadas y
un 16,7% estar separadas o divorciadas. En la
Tabla 4 realizamos un breve resumen de diversas
variables, donde destacamos el bajo nivel formativo
de las mujeres con problemas de juego y la
temprana edad con la que se manifiestan las alteraciones
con el juego.
Cuando buscamos la información sobre el
uso de drogas (Tabla 5) destacan los datos de
tabaco y alcohol. Para esta última sustancia medida
con el C.B.A y en el grupo de las adultas
veríamos que el 16,7% de las mujeres que pudieran
considerarse como probables jugadoras patológicas
serían consideradas con un probable
alcoholismo. Con tal consideración veríamos
también al 33,3% de las mujeres del grupo con
problemas leves de juego y al 3,3% de aquellas
que no presentarían ningún problema con las actividades
de apuestas.

Por último, queremos señalar que cuando
recogemos datos sobre alteraciones en el estado
de ánimo éstos nos indican que el 37,5% de las
mujeres con una probable patología y el 54,6%
de las mujeres con problemas leves de juego
puntuarían en depresión de forma moderada o
grave (Tabla 6). Considerando las respuestas al
ítem de suicidio de las escalas utilizadas nos llama
la atención que el 12,5% de las jugadoras patológicas desearía suicidarse y el 37,5% lo hapensado aunque no llegaría a hacerlo; este porcentaje
es mayor para el grupo de los problemas
leves









Así mismo, hemos señalado el bajo nivel
formativo y el peso que tiene el grupo de amas
de casa entre aquellas que presentan algún problema
en sus relaciones con el juego.
Los datos que hemos venido reflejando, a
pesar de presentar ciertas limitaciones metodológicas
para su generalización, ya que el grupo se
extrae de una muestra mayor y representativa de
la población general y no sólo de las mujeres,
nos han de hacer pensar en líneas de investigación
específicas centradas en las características
de la mujer jugadora; ya que la literatura existente,
en otras áreas del conocimiento, nos deja
constancia de importantes aspectos diferenciales
entre los sexos en muy diversas áreas clínicas y
epidemiológicas, y sería de suponer que tales diferencias
se vean reflejadas en los comportamientos
relacionados con el juego manifestado
por las mujeres.
Somos conscientes que estos datos han de
entenderse como un primer acercamiento a la
fenomenología del juego en este grupo poblacional,
pero los mismos nos reflejan un nivel de
problemática importante con graves consecuencias
sociales, familiares y de salud para las interesadas.
Máxime si consideramos que las estimaciones
realizadas sobre el impacto de las adicciones
en el entorno del adicto es de aproximadamente
10 personas afectadas, directa o indirectamente
por el juego (Ocho, Labrador, 1994).
Por otra parte, sería de suponer que en el caso
de la mujer exista un cierto reparo para reconocer
públicamente los niveles de problemática
con el juego y ello haga que queden subestimadas,
como grupo, en los estudios epidemiológicos
realizados hasta la fecha. Aquí, se destacaría
el papel que se puede realizar desde los servicios
de atención primaria para la detección de nuevos
casos de forma breve, cómoda y económica, al
disponerse de instrumentos en formato reducido
(4 ítems) que permiten, con bastante rigor, discriminar
a las jugadoras (Fernández-Montalvo,
Echeburúa, Báez, 1995).
A la vista de los resultados encontrados pensamos
en la necesaria atención que deben recibir
problemas como el que tratamos en municipios
pequeños o medianos, donde, por sus peculiares
características, la oferta de juegos es amplia. Así
mismo, veríamos conveniente el diseño de protocolos
de actuación dirigidos a grupos específicos,
que permita una asistencia global y generalizada
a todo el espectro de patologías que pudieran
asociarse al juego. Prestando especial atención
a la evaluación de éste en los centros específicos
de atención primaria, aprovechando la
demanda para otras patologías que sabemos
mantienen estrechas relaciones con la alteración
que tratamos; y existiendo instrumentos breves y
económicos (coste-tiempo) que discriminan
adecuadamente a los casos.
Por último, un problema como el juego patológico,
donde la incidencia en la adolescencia
es relevante, ha de entenderse en un proceso
temporal, que actualmente es creciente. Sólo así
se podrá comprender la importancia de las medidas
dirigidas a objetivos de prevención primaria;
teniendo como lugar de referencia el centro
escolar. Para todo ello se hacen necesario procesos
de evaluación que permitan conocer la evolución
temporal del fenómeno, la eficacia y eficiencia
de las medidas adoptadas.


Referencias
American Psychiatric Association (1980). Diagnostic and Stadistical

Manual of Mental Disorders. (3rd.ed.).Washintong DC: APA.

American Psychiatric Association (1987). Diagnostic and Stadistical

Manual of Mental Disorders. (3rd.ed.R). Washintong
DC:APA.

American Psychiatric Association (1995). Diagnostic and Stadistical

Manual of Mental Disorders. (IV).Washintong DC:
APA.

Arbinaga, F.(1996). El juego patológico en estudiantes menores
de 18 años: incidencia, uso de drogas y variables
asociadas. Adicciones, 8 (3), 331-348.

Arbinaga, F. (2000, en prensa). Juego con apuestas y juego patológico
en el municipio de Punta Umbría: Estudio descriptivo.
Ayuntamiento de Punta Umbría (Huelva).

Asarnow, J.R. y Carlson, G. (1985): The depression selfrating
scale: Utility with child psychiatric inpatients.

Journal of Consulting and Clinical Psychology, 53, 491-499.

Beck, A.T.., Rush, A.J., Shaw, B.F., Emery, G. (1979) Cognitive

Therapy of Depression. New York: Guilford Press

LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA EN LAS CIENCIAS DE LA SALUD

La investigación cualitativa en las ciencias de la salud
Ana Belén Salamanca Castro
Nure Investigación, nº 24, Septiembre-Octubre 06


LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA EN LAS CIENCIAS DE LA SALUD
Ana Belén Salamanca Castro
Departamento investigación FUDEN

Una vez finalizado todo lo referente a la investigación cuantitativa o epidemiológica,comenzamos a partir de este capítulo a abordar la investigación cualitativa.

Para comenzar la exposición sobre la investigación cualitativa, nos volveremos a situaren los diferentes paradigmas que se dan en la ciencia, en concreto, en el paradigmanaturalista, en el que se basa la investigación cualitativa.


El paradigma naturalista
Como ya se expuso en el capítulo en el que se tratan los paradigmas de la ciencia, la investigación cualitativa está basada en el paradigma de investigación naturalista. Esta visión paradigmática pretende explicar los fenómenos desde la interpretación subjetiva de las personas. Examina el modo en que se experimenta el mundo.
 La realidad queinteresa es la que las propias personas perciben como importante.El paradigma de investigación naturalista se fundamenta en los siguientes principios:

- Se reconoce la existencia de múltiples realidades y no una realidad única y objetivasino una construcción o un constructo de las mentes humanas, y por tanto, la"verdad" está compuesta por múltiples constructos de la realidad.

- Persigue comprender la complejidad y significados de la existencia humana, así como contribuir a la generación de teorías.

- El proceso de investigación es inductivo, es decir, no utiliza categorías
preestablecidas, se desarrollan conceptos y establecen las bases de teorías a partir de los datos recogidos.

- La investigación se desarrolla en un contexto natural, sin someterlos a distorsiones ni controles experimentales. Se trata de comprender a las personas dentro de su contexto.

- El investigador se reconoce como parte del proceso de investigación, asume sus
valores, experiencias y sistemas de conocimiento de la realidad.

La investigación cualitativa en las ciencias de la salud
Ana Belén Salamanca Castro
Nure Investigación, nº 24, Septiembre-Octubre 06
La investigación cualitativa


Esta visión paradigmática se plasma, en el ámbito de la investigación, en la investigación cualitativa.

La investigación cualitativa no intenta, por tanto, medir la extensión de los fenómenos,sino que busca describir qué existe, cómo varía en las diferentes circunstancias y cuáles son las causas subyacentes. Intenta describir cómo las personas dan sentido a su entorno social y en qué manera lo interpretan. El foco de la investigación, por tanto, se centra en la búsqueda de explicaciones subyacentes, percepciones, sentimientos y opiniones de los sujetos del estudio.

El investigador en la metodología cualitativa pretende conocer la realidad del objeto de lainvestigación desde el punto de vista de los propios sujetos de estudio, pretende conocer a las personas en su contexto, llegando a saber lo que sienten para poder comprender cómo ven las cosas.

Para el investigador cualitativo todas las perspectivas son valiosas, no busca "la verdad", sino una comprensión detallada de las perspectivas de las personas que participan en el estudio, y para ello, debe apartar sus propias creencias, perspectivas y predisposiciones.

La investigación cualitativa es inductiva. Los investigadores desarrollan conceptos y comprensiones partiendo de los datos que obtienen en la investigación, no recogen datos para evaluar hipótesis o teorías preconcebidas. En las investigaciones cualitativas los investigadores comienzan sus estudios con interrogantes sólo vagamente formulados. 

La metodología cualitativa no precisa, por tanto, de guiones de preguntas o unidades de sentido prefijadas, porque lo que interesa no es buscarlas, sino encontrarlas. Es debido a esto por lo que este tipo de metodología se presenta como idónea para conocer problemas que han sido poco estudiados o sobre los que se tienen pocos conocimientos.

La investigación cualitativa en las ciencias de la salud
La investigación cualitativa ha comenzado a cobrar importancia en las últimas décadas en el campo de la salud, debido en gran parte, a que el interés mostrado por los investigadores sociales en las instituciones sanitarias motivó que se alertara sobre la necesidad de abordar determinados problemas de salud desde perspectivas bien distintas a la puramente biomédica, perspectivas que admiten la subjetividad, ya que cuando las investigaciones se dirigen a problemas de salud en sus dimensiones sociales o culturales, los modos de análisis basados en la estadística se quedan casi siempre estrechos.

Además, la probada relación entre determinados problemas de salud y los estilos de vida, explica, también, el interés por los abordajes cualitativos en materia de salud. "El abordaje cualitativo de los problemas de salud es una manera de darle voz a los que a menudo permanecen callados, o los que no la tienen (los desfavorecidos, los marginados)"
.
La investigación cualitativa en las ciencias de la salud
Ana Belén Salamanca Castro
Nure Investigación, nº 24, Septiembre-Octubre 06
Objetivos de la investigación cualitativa en las ciencias de la salud


La investigación cualitativa en salud se utiliza para:
- Examinar fenómenos de los que se sabe poco, tan poco en ocasiones que el
fenómeno no ha sido identificado ni nombrado, o bien se ha definido y
conceptualizado de manera deficiente.

Un ejemplo de estudio cualitativo que incluye preguntas de identificación es el de
Cohen (1995) acerca de la incertidumbre de los padres sobre enfermedades crónicas potencialmente letales en sus hijos. Cohen identificó el concepto de activadores que acrecientan la percepción de la incertidumbre en los padres, así como siete tipo de activadores.

- Describir dimensiones, variaciones e importancia de los fenómenos.
Un ejemplo sería el estudio realizado por Dellasega y Mastrian (1995), en el que
identificaron y describieron factores estresantes específicos experimentados por los familiares durante la toma de decisión (y después de ésta) de recluir a un anciano en un centro de cuidados especializados a largo plazo. Entrevistas detalladas con siete individuos permitieron describir el proceso de la toma de la decisión.

- Analizar las características generales de un fenómeno mal comprendido, para conocer las diversas maneras en que un fenómeno se manifiesta y sobre los procesos subyacentes. Por ejemplo, Jablonski (1994) exploró la dimensionalidad global del proceso y la experiencia de ser sometido a ventilación mecánica con base en entrevistas extensas con doce personas.

- Comprender cómo o por qué ocurre un fenómeno, o qué significa éste, como base para desarrollar una teoría apoyada en pruebas experimentales firmes.
Como ejemplo, Redfern-Vance y Hutchinson (1995) generaron, a partir de datos
cualitativos, una teoría encaminada a aclarar los procesos psicosociales de las
mujeres que empiezan a cambiar su comportamiento después de haber contraído
repetidamente enfermedades de transmisión sexual.
A continuación se exponen, de un modo esquemático, estos objetivos:

OBJETIVO TIPOS DE PREGUNTAS
Identificación
¿Cuál es el fenómeno?
¿Cómo se llama?

Descripción
¿Cuáles son las dimensiones del fenómeno?
¿Qué variaciones existen?
¿Qué es importante acerca del fenómeno?

Exploración
¿Cuáles son todas las características del fenómeno?
¿Qué está ocurriendo realmente?
¿Cuál es el proceso por el que surge o se experimenta el
fenómeno?

Explicación
¿Cómo actúa el fenómeno?
¿Por qué existe?
¿Cuál es su significado?
¿Cómo se originó el fenómeno?

Adaptado de: Polit y Hungler. "Introducción a la investigación en ciencias de la salud".

Capítulo 1. McGraw-Hill Interamericana. VI Edición.
La investigación cualitativa en las ciencias de la salud
Ana Belén Salamanca Castro
Nure Investigación, nº 24, Septiembre-Octubre 06

La enfermería es una disciplina y una profesión en la que se trata al individuo desde una perspectiva holística, teniendo en cuenta, además de los aspectos biológicos que influyen en el cuidado del individuo, los aspectos psicosociales que favorecen la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, tanto del individuo como de la comunidad a la que pertenece. Además, los fundamentos de enfermería como profesión sustentan conocimientos filosóficos, éticos y biopsicosociales, ya que la enfermería se basa en conocimientos de las ciencias naturales, como la física, y la química, y las ciencias sociales, como la antropología y la psicología, entre otras, que estudian hechos, experiencias y percepciones. Por todo esto, debemos pensar que si la enfermería pretende generar sus propios conocimientos a través de la investigación y construir su realidad desde su propia perspectiva, se hace imprescindible el uso de un tipo deinvestigación cuya visión permita el acercamiento de una manera más efectiva a la comprensión y explicación de los sujetos u objetos de su interés.


Bibliografía
1. Polit DF, Hungler BP. "Introducción a la investigación en ciencias de la salud". En: PolitDF, Hungler BP. Investigación científica en ciencias de la salud. 6ª ed. México: McGraw-Hill Interamericana; 2000. p. 3-23

2. Cabrero García, J; Richard Martinez, M. "El debate investigación cualitativa frente ainvestigación cuantitativa". Rev Enferm Clínica. 1996; 6 (5): 212-217

3. Amezcua M, Carricondo Guirao A. Investigación Cualitativa en España. Análisis de laproducción bibliográfica en Salud. Rev Index de Enferm. 2000; 28-29: 26-34

4. Amezcua M, Gálvez Toro, A. Los modos de análisis en investigación cualitativa ensalud: Perspectiva crítica y reflexiones en voz alta. Rev Esp Salud Pública. 2002; 76:423-436

5. Taylor SJ, Bogdan R. Ir hacia la gente. En: Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Buenos Aires: Paidós; 1992. p. 20-21

Causas centrales de vértigo

Aunque la mayoría de los casos de vértigo se atribuyen a trastornos periféricos (sobre todo vestibulares), los síntomas de desorientación pueden tener su origen en el tronco encefálico, el cerebelo o la corteza cerebral. El vértigo por disfunción central se acompaña casi siempre de algún otro síntoma de trastorno neurológico central, como sensación de dolor, hormigueo o entumecimiento en la cara o las extremidades, dificultad para hablar o tragar, cefaleas, alteraciones visuales y pérdida del control motor o de la consciencia. Las causas centrales más comunes de vértigo son los trastornos del aporte sanguíneo al cerebro (desde migrañas a ictus), epilepsia, esclerosis múltiple, alcoholismo y, ocasionalmente, tumores. El vértigo y el desequilibrio pasajeros son un efecto secundario potencial de una amplia serie de fármacos, incluidos analgésicos de uso muy común, anticonceptivos y fármacos empleados en el control de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la enfermedad de Parkinson y, sobre todo, de los medicamentos de acción central como estimulantes, sedantes, antiepilépticos, antidepresivos y tranquilizantes (Ballantyne y Ajodhia 1984). Diagnóstico y tratamiento Todos los casos de vértigo requieren atención médica para asegurar la detección y el tratamiento adecuado de todos los procesos peligrosos (relativamente raros) que pueden causarlo. Para mejorar los síntomas del vértigo agudo a corto plazo pueden administrarse medicamentos y, rara vez, debe realizarse una intervención quirúrgica. Sin embargo, si la causa del vértigo es un trastorno vestibular, los síntomas suelen desaparecer con el tiempo, al adaptarse los integradores centrales al patrón alterado de aferencias vestibulares, de la misma forma que los marineros continuamente expuestos al movimiento de las olas adquieren de forma gradual sus “piernas de marinero”. Para que esto ocurra, es esencial continuar realizando movimientos vigorosos que estimulen el sistema del equilibrio, aunque estos causen al principio molestias y sensación de vértigo. Como los síntomas del vértigo son muy molestos y provocan miedo a los pacientes, a veces conviene aplicar fisioterapia y ofrecer apoyo psicológico para contrarrestar la tendencia natural a restringir las actividades (Beyts 1987; Yardley 1994). Vértigo en el lugar del trabajo Factores de riesgo El vértigo y la desorientación, que pueden cronificarse, son síntomas comunes en los trabajadores expuestos a los disolventes orgánicos; además, la exposición prolongada puede provocar signos objetivos de disfunción del sistema del equilibrio (p. ej., control reflejo vestibuloocular anormal), incluso en personas que no sufren síntomas subjetivos de vértigo (Gyntelberg y cols. 1986; Möller y cols. 1990). Los cambios de presión en los vuelos o la inmersión pueden producir una lesión del órgano vestibular asociada a vértigo y pérdida de audición súbita, que deben tratarse de forma inmediata (Head 1984). Existe alguna evidencia de que la pérdida de audición inducida por el ruido puede acompañarse de lesión en los órganos vestibulares (van Dijk 1986). Las personas que trabajan durante períodos prolongados con pantallas de ordenador refieren a veces vértigo; la causa de este trastorno no está clara, aunque puede relacionarse con una combinación de rigidez de nuca y percepción de estímulos visuales en movimiento. Dificultades laborales Los ataques inesperados de vértigo, como sucede en la enfermedad de Menière, pueden causar problemas en las personas que trabajan en altura, conducen, manejan maquinaria peligrosa o son responsables de la seguridad de otras personas. Un efecto común de la disfunción del sistema del equilibrio que puede dificultar los viajes es el aumento de la sensibilidad a la cinetosis. Conclusión El equilibrio se mantiene por un sistema multisensorial complejo, por lo que una amplia variedad de trastornos pueden provocar desorientación y desequilibrio, sobre todo cualquier proceso que afecte al sistema vestibular o a la integración central de la información perceptiva para la orientación. Si no existe una lesión neurológica central, la flexibilidad del sistema del equilibro permitirá habitualmente que el individuo se adapte a las causas periféricas de desorientación, ya sean trastornos del oído interno que alteren la función vestibular o circunstancias ambientales causantes de cinetosis. Sin embargo, los ataques de vértigo suelen ser impredecibles, alarmantes y discapacitantes, por lo que puede ser necesario realizar rehabilitación para restaurar la confianza y mejorar la función del equilibrio.

Causas periféricas no vestibulares de vértigo

Numerosos clínicos consideran que los trastornos del cuello que alteran la información somatosensorial relacionada con el movimiento de la cabeza o interfieren con el aporte de sangre al sistema vestibular pueden provocar vértigo. Entre las causas más frecuentes se encuentran los traumatismos cervicales por “latigazo” y la artritis. En ocasiones, la inestabilidad se relaciona con una pérdida de sensibilidad en los pies y las piernas que puede estar causada por diabetes, consumo excesivo de alcohol, deficiencias vitamínicas, lesiones de la médula espinal y otros trastornos diversos. A veces, el origen de la sensación de vértigo o de movimiento ilusorio del medio ambiente se relaciona con algún trastorno de la información visual. La alteración de la visión puede ser provocada por debilidad de los músculos oculares o producirse durante el período de adaptación a lentes potentes o a gafas bifocales

Causas vestibulares de vértigo

Las causas más comunes de disfunción vestibular son la infección (laberintitis o neuronitis vestibular) y el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), que se desencadena sobre todo al yacer sobre un lado. Los ataques recidivantes de vértigo grave que se acompañan de pérdida auditiva y ruidos (tinnitus) en un oído son típicos de un síndrome conocido como enfermedad de Menière. Los trastornos del oído medio (como las infecciones bacterianas, los traumatismos y el colesteatoma), los fármacos ototóxicos (que sólo deben utilizarse en situaciones de urgencia médica) y los traumatismos craneales también pueden provocar lesiones vestibulares.

Disfunción del sistema del equilibrio

En circunstancias normales, los estímulos aferentes de los sistemas vestibular, visual y somatosensorial son congruentes, pero si se produce un desajuste aparente entre las diferentes aferencias sensoriales al sistema del equilibrio, el resultado es una sensación subjetiva de vértigo, desorientación o una sensación ilusoria de movimiento. Si el vértigo es prolongado o grave se acompaña de síntomas secundarios como náuseas, sudor frío, palidez, fatiga e incluso vómitos. La interrupción del control reflejo de los movimientos oculares y de la postura puede provocar una imagen visual borrosa o vacilante, la tendencia a desviarse hacia un lado al caminar o a tambalearse y caer. El término médico para la desorientación provocada por la disfunción del sistema del equilibrio es “vértigo”, y puede tener su origen en cualquier trastorno de los sistemas sensoriales que intervienen en el equilibrio o bien en una integración central defectuosa. Sólo el 1 ó 2 % de la población consulta al médico cada año por la aparición de un vértigo, pero la incidencia de la sensación de mareo y desequilibrio aumenta de forma notable con la edad. La “cinetosis” es una forma de desorientación inducida por condiciones ambientales artificiales para las que nuestro sistema del equilibrio no está preparado por la evolución, como el transporte pasivo en coche o barco (Crampton 1990).

Funcionamiento del sistema del equilibrio

Funcionamiento del sistema del equilibrio Aferencias La percepción y el control de la orientación y el movimiento corporal en el espacio se consiguen mediante un sistema en el que participan simultáneamente estímulos aferentes de tres fuentes: la visión, el órgano vestibular del oído interno y los sensores musculares, articulares y cutáneos que aportan una información somatosensorial o “propioceptiva” sobre el movimiento del cuerpo y el contacto físico con el medio ambiente (Figura 11.5). La combinación de toda esta información se integra en el sistema nervioso central, donde se generan las acciones apropiadas para restaurar y mantener el equilibrio, la coordinación y el bienestar.

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